jueves, 26 de enero de 2012

La Clave está en el 12

¿Usted ha puesto atención a lo que anuncian las predicciones para este 2012? Si no lo ha hecho, hágalo ahora: Júpiter y Marte nos centrarán en el ahorro del dinero y la energía para optar por una vida positiva, estructurada y segura. Tauro, Virgo y Capricornio velarán por los servicios, mientras Cáncer, Escorpión y Piscis nos traerán superación en distintos órdenes domésticos y Libra mucha justicia.

Me quedé perplejo, confieso, pues es la primera vez que los vaticinios del nuevo año vinieron igualitos a un programa de gobierno. Y los signos del horóscopo se nos presentan lo más parecido a los candidatos de la Unidad: derrochando energía, luz para despejar las tinieblas y abriendo la ruta hacia un entorno sideral positivo. Todo elemento retrógrado será superado. Vamos rumbo al corazón de la Galaxia. ¡Ya era hora!

Como todos los finales de diciembre, recabé cuanto reportaje periodístico o revista especializada se ocupa de darnos las claves del nuevo año. Y, como siempre, todos esos insumos documentales fueron objeto de concienzudo estudio en consejo familiar. Esta vez, dadas los especiales eventos programados y las particulares circunstancias en las que se desenvuelve la vida de los moradores de este país, la reunión tomó característica de sala situacional astrológica. Como de vez en cuando me aplico a hacer mediciones astrales con mi propio transportador, compás y escuadra, me tocó llevar la voz cantante.

Ya iba a comenzar la lectura, cuando mi papá, que también se aplica, pidió dirimir una cuestión previa:

--Es que de acuerdo con las matemáticas mayas, este año se produce el final de la Cuenta Larga y ¡capow! se acaba el mundo. Si eso es así, entonces mejor no leemos nada y vemos el juego de pelota.

Hubo un rebullicio en la sala y algunos de sus nietos le dieron la razón.

--Perdón, perdón –intervine para poner orden porque tampoco estaba dispuesto a perder el realero que había gastado en esas revistas tan caras. Los mayas hablaban del final de un ciclo. Es una cosa simbólica. Ya los Mayas no están por todo esto. Además el mundo no se va a acabar justo cuando la oposición va viento en popa. Dios no es tan malo así…

Comencé la exposición:

--Ya sabemos que este es el Año del Dragón…

Y de nuevo papá, que se está quedando sordo, saltó como picado por un cacuro:

--¡Otra vez el año de El Tragón! ¡Ya se ha tragado todo! ¿No se supone que este año debemos salir de esto?

--Viejo: de El Dragón. Es lo que dicen los chinos…

--Claro, ¿quién más?, los chinos, ¿con esa manguangua no le van a estar jalando?

--Papá, de-a-ere-ge-o-ene: ¡dragón...!

--Ah no, si me vas a gritar me voy a ver el juego de pelota...

--Este es el año, repito, de El Dragón, “animal mítico que expide fuego por las fauces y que vuela y embiste como águila provocando terror….”

--Y que no caza moscas… ¡Te fijas¡ ¡El mismo que viste y calza! Si se la pasa en eso… --dijo el viejo paseando, sobrado, la mirada entre la concurrencia.

--Bueno, si usted sigue en ese plan el que se va a ver el juego de pelota soy yo…--dije entre medio arrecho e impaciente.

--Miren, vamos a estar claros, aquí lo que necesitamos saber es qué es lo que va a pasar en las presidenciales. Todo lo demás, a excepción de que La Guaira quede campeón, es secundario.

El viejo, en efecto, tiene 27 años esperando un nuevo campeonato de los Tiburones. Vista la gran actuación del equipo esta temporada, desempolvó una vieja camiseta que causó muchas gripes y alergias en el entorno familiar.

--Vamos a hacer una cosa: siga usted con el análisis porque yo con este repiqueteo suyo a cada paso no puedo… –dije tirando la toalla.

--No hay problema, yo le echo piernas, pásame la revista donde está lo de los Mayas. Ahí es donde está la cosa clarita porque por todas partes da el 12.

Se abrió un silencio expectante.

--Partimos de que el sol está en la mitad de su movimiento elíptico y eso equivale a 12.800 años. Ahí tenemos el segundo 12 porque el primero es el que trae el año 2012, el de la gran conexión cósmica que tendrá lugar concretamente a partir del solsticio del 21 de diciembre. ¿Ya lo vieron? El 12 al revés.

--Ajá, ¿y eso qué quiere decir?

--Coño, clarito, ¡que se le da la vuelta a la tortilla en octubre! Nosotros empezamos la cosa el 12 de febrero con las primarias y ese número, astrológicamente hablando, está blindado.

El silencio que vino esta vez fue de estupefacción.

--He hecho otros cálculos, pero tampoco quiero parecer temerario.

--Bien, pero ya que se soltó el moño, dele pa´lante…

--El movimiento elíptico que traerá el gran día cósmico suma 25.625 años. Proyectado a lo electoral significa que la votación en las primarias no bajará, en ningún caso, de 2.562.500 votos…

Y dicho esto se levantó y se retiró como si nada. Todavía permanecíamos silentes, presos del estupor, cuando lo oímos gritar:

--¡Jonrón del “Cafecito! ¡Jonrón del “Cafecito”…!

(Publicado en el diario Tal Cual el sábado 14 de enero de 2012)

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